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¿El tabaco causa caída del cabello y canas? Lo que dice la evidencia

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Las arrugas y los dientes amarillos acaparan la atención cuando se habla de cómo el tabaco cambia el aspecto físico, pero el cabello también se ve afectado. Varios estudios han encontrado que los fumadores tienen más probabilidades de sufrir caída de cabello precoz y de encanecer antes que los no fumadores de la misma edad. Los mecanismos son distintos de los que causan la calvicie de patrón masculino o femenino, pero están igual de fundamentados en la biología.

Cómo afecta el tabaco a los folículos capilares

Los folículos capilares necesitan un suministro constante de oxígeno y nutrientes, transportado por pequeños vasos sanguíneos del cuero cabelludo, para seguir produciendo cabello sano. El tabaco estrecha los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los que irrigan el cuero cabelludo, lo que puede privar a los folículos de lo que necesitan para mantener el ciclo normal de crecimiento capilar. El humo también genera estrés oxidativo, un desequilibrio que daña las células, incluidas las responsables del crecimiento del cabello y de la producción de pigmento.

El vínculo con las canas prematuras

Los melanocitos, las células que dan color al cabello, son especialmente sensibles al daño oxidativo. Varios estudios han encontrado que los fumadores tienden a encanecer a una edad más temprana que los no fumadores, y esa asociación se mantiene incluso al tener en cuenta factores como la genética o el estado de salud general. Los investigadores creen que las toxinas del humo del cigarrillo podrían acelerar el declive natural de la actividad de los melanocitos que, tarde o temprano, afecta a todo el mundo.

Cabello más fino y más caída, además de las canas

Más allá del color, el tabaco también se ha asociado con el adelgazamiento del cabello y un mayor desprendimiento. La reducción del flujo sanguíneo al cuero cabelludo, sumada a la inflamación crónica por la exposición al humo, puede acortar con el tiempo la fase de crecimiento activo del cabello. Esto no significa que todos los fumadores vayan a notar una pérdida de cabello evidente —la genética sigue siendo el factor principal de la calvicie de patrón— pero el tabaco parece actuar como un acelerador que se suma a la predisposición genética de cada persona.

Por qué este efecto pasa desapercibido

Los cambios capilares son graduales, así que es fácil achacarlos solo a «hacerse mayor». Eso hace que el vínculo con el tabaco sea más difícil de detectar que efectos más visibles, como los dedos amarillentos o el olor a tabaco en la ropa. Aun así, merece la pena conocerlo, porque el cabello es un área más donde el daño diario del tabaco se va acumulando en silencio.

Qué puede cambiar al dejar de fumar

Dejar de fumar no devolverá su color a las canas que ya han salido, porque la pérdida de pigmento en un folículo concreto suele ser permanente. Pero la mejora del flujo sanguíneo hacia el cuero cabelludo después de dejarlo puede favorecer un crecimiento más saludable a partir de ese momento, y la reducción del estrés oxidativo retira una de las presiones que sufren los folículos. Como con la piel, el planteamiento honesto es que dejar de fumar limita el daño futuro más que borrar el ya producido, lo cual sigue siendo una razón de peso para dejarlo.

Fuentes: literatura dermatológica y capilar revisada por pares sobre tabaco, encanecimiento y caída del cabello, resumida en revisiones clínicas; Organización Mundial de la Salud, resumen de los efectos del tabaco en la salud; National Institutes of Health (Estados Unidos), investigación sobre tabaco y estrés oxidativo.

Las fuentes precisas y la revisión clínica están pendientes. Considera las afirmaciones de salud como no revisadas y consulta a un profesional cualificado para orientación personal.

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