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Reducir el consumo antes de dejarlo del todo: cómo estructurarlo de verdad

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Muchas personas que acaban dejando de fumar empiezan reduciendo el consumo en lugar de parar de golpe: menos cigarrillos al día durante unas semanas, avanzando hacia una fecha de dejarlo concreta en vez de un cambio de la noche a la mañana. Dicho a la ligera, "voy a fumar menos" rara vez dura mucho. Con una estructura real —objetivos definidos, puntos de control, un final marcado— puede funcionar como un puente genuino hacia dejarlo, en lugar de una forma de posponerlo indefinidamente.

Por qué una reducción sin final tiende a estancarse

El problema de "reducir" como objetivo vago y sin fecha límite es que no tiene un punto de llegada natural, y sin eso, la reducción tiende a estancarse: el consumo baja durante una o dos semanas y luego se estabiliza en un nivel nuevo, pero todavía considerable, y se queda ahí. Un plan de reducción estructurado evita esto tratando la bajada como un puente temporal hacia un destino fijo —una fecha concreta para dejarlo— en vez de un cambio de estilo de vida sin final definido.

Fijar un calendario de reducción realista

Una estructura que funciona suele fijar un número objetivo de cigarrillos para cada semana hasta la fecha de dejarlo, reduciendo en pasos modestos y sostenibles en lugar de agresivos. Elegir qué cigarrillos eliminar primero —a menudo los más automáticos o menos "necesarios", como el del café de la mañana que se fuma por costumbre y no por ansia— suele ser más sostenible que reducir de forma uniforme a lo largo de todo el día desde el principio.

Técnicas de retraso y sustitución que apoyan el plan

Dos técnicas aparecen una y otra vez en la reducción estructurada: retrasar un cigarrillo un número de minutos fijado en cuanto aparece el impulso, lo que a menudo deja que el ansia baje por sí sola, y sustituir un momento desencadenante concreto (el trayecto de vuelta a casa, la pausa del café) por otro pequeño ritual. Ambas funcionan aflojando el vínculo automático entre un desencadenante y el gesto de encender un cigarrillo, que suele ser lo que de verdad hay que cambiar, más que la fuerza de voluntad en sí.

Dónde encajan los sustitutos de nicotina en un plan de reducción

Para quienes encuentran difícil manejar el ansia a medida que bajan los cigarrillos, usar un sustituto de nicotina de acción rápida como el chicle o la pastilla durante la fase de reducción —antes de la fecha de dejarlo, junto a los cigarrillos que aún se fuman— es un enfoque que algunos servicios para dejar de fumar respaldan, porque puede facilitar bastante la transición. Merece la pena comentarlo con un farmacéutico en vez de dar por hecho que no es posible antes de dejarlo del todo.

Mantener la fecha de dejarlo como el objetivo real

El mayor riesgo de un plan de reducción es tratar el número reducido como la meta final en lugar de un paso hacia ella. Anotar la fecha de dejarlo desde el principio, junto al calendario de reducción, y seguir el progreso hacia esa fecha —en una aplicación o en un gráfico sencillo— mantiene el objetivo real a la vista, en vez de dejar que "menos cigarrillos" se convierta discretamente en la nueva normalidad.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, orientación sobre cesación tabáquica; Servicio Nacional de Salud (NHS, Reino Unido), consejos sobre reducir antes de dejarlo; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Estados Unidos), recursos para dejar de fumar.

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