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Qué causa realmente las lagunas de memoria por alcohol (y por qué no es lo mismo que desmayarse)

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"No recuerdo nada después del segundo bar" es una frase que mucha gente dice a la mañana siguiente, medio en broma, como si fuera algo normal después de una noche fuerte. Pero una laguna de memoria alcohólica de verdad es un fenómeno concreto y bien estudiado, y entender qué ocurre en el cerebro cambia por completo cómo se interpreta.

Una laguna no es lo mismo que desmayarse

Desmayarse es perder la conciencia: la persona deja de hablar, de caminar, y quienes la rodean lo notan de inmediato. Una laguna de memoria es distinta y, en cierto modo, más inquietante: se puede estar despierto, hablando, caminando, incluso manteniendo una conversación bastante normal, mientras el cerebro simplemente no logra registrar recuerdos nuevos. Desde fuera, alguien en plena laguna puede parecer totalmente funcional. Por eso mismo tanto los amigos como la propia persona suelen pasarlo por alto en el momento.

Dónde falla realmente el proceso

La memoria tiene dos tareas separadas: codificar (crear un recuerdo nuevo) y recuperar (traerlo de vuelta después). El alcohol, sobre todo con niveles altos de alcoholemia que suben rápido, interfiere específicamente con la codificación en el hipocampo, la región cerebral encargada de convertir la experiencia inmediata en memoria a largo plazo. La información sencillamente nunca se llega a escribir; no está ahí escondida, esperando a ser recuperada con la pista adecuada. Por eso "intentar recordar" no funciona con una laguna como funcionaría con un simple despiste de atención.

Por qué unas noches sí y otras no

El riesgo de laguna va muy ligado a la velocidad con la que sube la alcoholemia, no solo a la cantidad total bebida. Beber rápido, hacerlo con el estómago vacío y mezclar tipos de bebida hacen subir la alcoholemia más deprisa y aumentan el riesgo de laguna para una misma cantidad total. El tamaño corporal, el sexo, la medicación, y cuánto se ha dormido o comido antes de beber también cambian mucho el riesgo individual, lo que explica en parte por qué dos personas que beben "lo mismo" pueden vivir noches muy distintas.

Lagunas parciales frente a lagunas completas

No todas las lagunas son totales. Una laguna "fragmentaria" deja islas sueltas de recuerdo que a veces se pueden reactivar con una foto o el relato de otra persona; una laguna "completa" deja un vacío real que ninguna pista consigue llenar, porque nunca hubo nada grabado que recuperar. Ambas indican un nivel y una velocidad de consumo que desbordaron la capacidad de codificación de la memoria, no solo "una noche movidita".

Qué indican las lagunas cuando se repiten

Una laguna ocasional, por inquietante que sea, no significa automáticamente dependencia. Pero las lagunas frecuentes son una de las señales de alerta más fiables de un patrón de consumo que ha entrado en terreno de riesgo, más allá de cuánto se beba en un día normal. También se asocian a mayor riesgo de lesiones y de decisiones peligrosas tomadas durante ese vacío que después es imposible reconstruir. Si las lagunas se vuelven frecuentes, o el patrón de consumo detrás de ellas te preocupa, conviene hablarlo con un médico en lugar de quitarle importancia: es exactamente el tipo de situación para la que existe el apoyo profesional.

Fuentes: Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA, EE. UU.); Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, EE. UU.); Organización Mundial de la Salud.

Las fuentes precisas y la revisión clínica están pendientes. Considera las afirmaciones de salud como no revisadas y consulta a un profesional cualificado para orientación personal.

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