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Dejar de vapear cuando todos a tu alrededor siguen vapeando

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Dejar de vapear ya es difícil de por sí. Dejarlo mientras tus amigos, tu pareja o tus compañeros de piso lo siguen haciendo — pasándose un dispositivo, vapeando justo a tu lado en el sofá, ofreciéndote una calada sin pensarlo dos veces— añade una capa que la mayoría de consejos genéricos ignora por completo. No siempre puedes alejarte de esas personas; tienes que planificar en torno a ellas.

Dilo antes de que surja de forma natural

Esperar a un momento incómodo para explicarte en plena ansia es más difícil que decidir de antemano qué vas a decir. Una frase corta y tranquila —"lo estoy dejando, no te juzgo, es solo que ahora mismo no es para mí"— quita presión a ambas partes y se adelanta al bien intencionado "venga, solo una" que suele llegar cuando la gente no lo sabe todavía. La mayoría de la gente lo respeta rápido en cuanto entiende que es una decisión real, no una sugerencia tipo dieta de la que se te pueda convencer.

Separa a la persona del hábito

Es tentador sentir que necesitas alejarte de cualquiera que vapee mientras lo dejas, pero rara vez es necesario o justo, sobre todo con amigos cercanos o tu pareja. Lo que realmente ayuda más es ser concreto con las situaciones en lugar de con las personas: pedirle a un compañero de piso que no vapee en el salón compartido durante unas semanas, o salir un momento cuando un grupo se pone a ello, en lugar de evitar la relación por completo.

Gestiona los espacios compartidos de forma deliberada

Si vives con alguien que vapea, acordad unos límites concretos en lugar de esperar que se resuelva solo —una zona sin vapeo en el piso, dispositivos fuera de las zonas comunes, o simplemente que te avisen antes de usar el suyo cerca de ti. No se trata de controlar el hábito de otra persona; se trata de darle a tu propio intento de dejarlo una oportunidad justa en el espacio donde de verdad pasas tu tiempo.

Qué hacer cuando no se puede evitar

Algunas situaciones —una fiesta, un coche compartido, el piso de un amigo— pondrán un vapeador directamente delante de ti, sin importar qué límites hayas fijado. Tener una respuesta corta y ya ensayada ("no, estoy bien así") importa más aquí que la fuerza de voluntad del momento, porque una decisión tomada de antemano es mucho más fácil de ejecutar que una tomada estando distraído y algo achispado. Si sabes que se acerca un evento concreto, es razonable planificarlo: llegar más tarde, irte antes, o llevar tu propio sustituto mano-boca para no quedarte con las manos vacías en una sala llena de dispositivos.

Cuidado con la trampa del "una vez no importa"

Estar constantemente rodeado de vapeo hace que "solo una vez" parezca más pequeño de lo que realmente es, precisamente porque está normalizado a tu alrededor. Ayuda de verdad recordarte, de antemano, que una calada suele reiniciar la exposición a la nicotina —y a menudo todo el ciclo— aunque el resto de la sala lo trate como si no fuera nada.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, orientaciones sobre la cesación de tabaco y nicotina; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., recursos para dejar de vapear; Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), apoyo para dejar el vapeo.

¿Listo para dejarlo?

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