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El chicle de nicotina no se mastica como un chicle normal

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El chicle de nicotina tiene una fama que no siempre merece. Mucha gente lo prueba una vez, lo mastica como un chicle normal, nota un sabor fuerte o molestias de estómago, y concluye que "no le funciona". En muchos casos lo que ha pasado es un problema de técnica: el chicle de nicotina se absorbe de una forma muy distinta a como se mastica por costumbre, y corregir eso cambia bastante la experiencia.

Por qué la técnica importa más que el producto

El chicle libera la nicotina poco a poco a medida que se mastica, y se absorbe a través de la mucosa bucal en lugar de tragarse. Si se mastica de forma continua como un chicle corriente, la mayor parte de la nicotina se libera demasiado rápido, parte se traga con la saliva, y eso suele provocar las náuseas, el hipo o la irritación de garganta que algunos asocian a un chicle "que no les sienta bien". La técnica que se suele recomendar se conoce como morder y aparcar: masticar unas cuantas veces hasta notar un ligero hormigueo, y luego aparcar el chicle entre la mejilla y la encía para que la nicotina se absorba, repitiendo el ciclo durante unos 20 o 30 minutos.

Qué se siente en realidad cuando se hace bien

Hecho así, el efecto es mucho más suave que un cigarrillo y llega más despacio: más un alivio gradual del ansia que un golpe repentino. Es lo esperable, no señal de un producto defectuoso. A veces hacen falta varios intentos para encontrar el ritmo adecuado; quienes persisten suelen notar que el ansia baja en pocos minutos, en vez de desaparecer al instante.

El momento en que se toma, frente al café o las bebidas

El café, los refrescos y cualquier bebida ácida pueden dificultar la absorción del chicle si se toman justo antes o durante la masticación — una de las razones por las que algunas personas sienten que "no hace nada" después del café de la mañana. Espaciar el uso del chicle de las bebidas ácidas suele marcar una diferencia notable, y es un punto que merece la pena preguntar al farmacéutico si el chicle sigue pareciendo poco eficaz tras corregir la técnica.

Adaptar el chicle a los momentos en que aparece el ansia

Una ventaja del chicle frente al parche es que actúa más rápido y se puede usar de forma reactiva, justo cuando surge el impulso: después de comer, en un momento de estrés, en situaciones que antes iban ligadas a un cigarrillo. Esa rapidez es también la razón por la que el chicle se suele combinar con un parche en personas cuya dosis de fondo constante deja aún margen para picos de ansia; un artículo aparte trata esa combinación de sustitutos de nicotina.

Cuándo acudir a un farmacéutico

Dolor de mandíbula por masticar en exceso, hipo persistente o un mal sabor que no desaparece son motivos para revisar la técnica y la dosis con un farmacéutico en lugar de abandonar en silencio. La dosis (cantidad de nicotina por chicle) y el número de chicles al día adecuados dependen del historial de consumo, y una conversación breve suele bastar para ajustar un plan que encaje de verdad. Llevar un registro sencillo de cuándo aparece el ansia y cómo encaja el uso del chicle con esos momentos —en una aplicación o en papel— también ayuda a detectar patrones que merece la pena comentar.

Fuentes: Servicio Nacional de Salud (NHS, Reino Unido), orientación sobre terapia de sustitución de nicotina; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Estados Unidos), información sobre chicles y pastillas de nicotina; Organización Mundial de la Salud, recursos sobre cesación tabáquica.

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