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Alcohol y fertilidad femenina — lo que muestra realmente la ciencia

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Las conversaciones sobre fertilidad suelen centrarse en la edad, cuando el alcohol es uno de los factores modificables más infravalorados que pueden afectar a la facilidad para concebir. La evidencia no dice que una copa de vino ocasional cause infertilidad: describe un patrón relacionado con la dosis, donde el consumo regular o elevado se asocia con cambios medibles en el ciclo reproductivo. Si estás intentando concebir o pensándolo, entender lo que el alcohol hace realmente a la fertilidad ayuda a tomar una decisión informada en lugar de guiarse por rumores en cualquier sentido.

Cómo afecta el alcohol a la ovulación y las hormonas

El consumo regular se ha vinculado a alteraciones en las hormonas que regulan la ovulación, incluida una ovulación irregular o ausente en algunas mujeres que beben mucho. El alcohol se procesa en el hígado, el mismo órgano implicado en metabolizar hormonas reproductivas como el estrógeno, y un consumo elevado puede alterar ese equilibrio. Los estudios en mujeres que intentan concebir han encontrado, en general, que niveles más altos de consumo de alcohol se asocian con tardar más en quedarse embarazada, en comparación con quienes beben poco o nada.

Calidad ovocitaria y reserva ovárica

Al margen de la ovulación en sí, algunas investigaciones han estudiado si el alcohol afecta a la calidad de los óvulos y a la reserva ovárica con el tiempo, con resultados que sugieren que un consumo elevado y sostenido podría asociarse con cambios en los marcadores de reserva, aunque este ámbito está menos establecido que el vínculo con la ovulación. Lo que sí está más claro es que el consumo de alcohol durante un tratamiento de fertilidad, como la FIV, se ha asociado en varios estudios con tasas de éxito más bajas, una de las razones por las que las clínicas de fertilidad suelen aconsejar reducir o dejar el alcohol antes y durante los ciclos de tratamiento.

Una vez comienza el embarazo

Las recomendaciones sobre el alcohol cambian en cuanto el embarazo se confirma, o incluso se sospecha: los principales organismos de salud desaconsejan el alcohol durante el embarazo, dados los riesgos bien establecidos para el desarrollo fetal. Como la ovulación y los primeros días del embarazo pueden ocurrir antes de que una persona sepa que ha concebido, muchos especialistas en fertilidad sugieren que quienes intentan activamente concebir traten ese periodo con la misma precaución que el propio embarazo, en lugar de ajustar su conducta solo tras un resultado positivo.

Tomar una decisión informada

Nada de esto significa que una copa ocasional arruine la fertilidad por sí sola: el patrón que más importa es el consumo regular y elevado a lo largo del tiempo. Si estás intentando concebir, reducir el alcohol es un paso de bajo coste y reversible que elimina una variable de un proceso que ya tiene bastante incertidumbre. Si la concepción está tardando más de lo esperado, conviene hablar abiertamente de tus hábitos con el alcohol con un médico o especialista en fertilidad, junto con los otros muchos factores — edad, estado de salud, factores de la pareja— que un profesional está mejor posicionado para evaluar en conjunto.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, informes sobre alcohol y salud reproductiva; American Society for Reproductive Medicine, recomendaciones sobre alcohol y fertilidad; National Health Service (NHS, Reino Unido), consejos sobre alcohol y planificación del embarazo.

Las fuentes precisas y la revisión clínica están pendientes. Considera las afirmaciones de salud como no revisadas y consulta a un profesional cualificado para orientación personal.

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