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Encontrar aficiones para ocupar el tiempo que antes se dedicaba a beber

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Beber ocupaba más tiempo que el mero hecho de sostener una copa. Estaba la planificación, la anticipación, el ritual alrededor, y a menudo también la recuperación al día siguiente. Al quitar el alcohol se libera una cantidad real de tiempo —y de espacio mental—, a veces mayor de lo que se espera. Una buena afición no solo llena horas: le da a ese tiempo recuperado un sitio útil adonde ir, algo que importa más de lo que parece para mantener la sobriedad.

Detectar qué daba realmente el alcohol

Cada persona bebía por motivos distintos: para relajarse, para sentirse sociable, para ocupar las manos inquietas, para marcar el final de una tarea. Las aficiones más útiles tienden a sustituir esa función concreta en vez de ser genéricamente "sanas". A quien bebía para relajarse probablemente le vaya mejor algo tranquilo y solitario; a quien bebía para sentirse conectado le dará más algo social y compartido.

Preferir lo manual a lo pasivo

Las aficiones que implican las manos —cocinar, trabajar la madera, dibujar, un instrumento, la jardinería— suelen retener mejor la atención que las pasivas, como ver todavía más televisión, en parte porque ocupan ese mismo tipo de inquietud de manos ociosas que antes buscaba una copa. Esto no descarta del todo el tiempo pasivo, pero vale la pena tener al menos una afición manual en la mezcla en lugar de depender solo de cosas que no piden nada.

Empezar más pequeño de lo que parece satisfactorio

Un error habitual es elegir algo ambicioso —aprender un instrumento, entrenar para una carrera— y abandonarlo en unas semanas porque la recompensa queda demasiado lejos. La sobriedad temprana suele necesitar algo con retorno más rápido: un puzle terminado en una noche, un paseo corto, una receta pequeña completada de principio a fin. Las aficiones más ambiciosas y lentas pueden añadirse una vez que unas cuantas pequeñas ya son fiables.

Dejar, a propósito, que una parte sea social

Las aficiones practicadas totalmente en solitario pueden acabar dando sensación de aislamiento con el tiempo, sobre todo si beber estaba ligado a la vida social. Una clase, un club, un grupo de paseo habitual, incluso una comunidad online alrededor de una afición, sustituye parte de lo que daba el consumo social sin necesitar que el alcohol forme parte del vínculo.

Dar tiempo antes de juzgar si "funcionó"

Una afición nueva rara vez resulta tan gratificante de inmediato como lo era una copa, y eso es normal: la mayoría de las recompensas no químicas se construyen poco a poco en vez de llegar al instante. Juzgar una afición tras un solo intento suele acabar en abandonar algo que habría dado fruto con unos intentos más. Mantener dos o tres opciones durante un mes, en lugar de una sola durante una semana, da una lectura mucho más justa de lo que realmente va a arraigar.

El objetivo no es sustituir la bebida hora por hora con algo igual de intenso. Es acabar, poco a poco, con una vida que tenga suficiente textura propia para que el hueco que dejaba el alcohol deje simplemente de sentirse como un hueco.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, informes sobre alcohol y bienestar; Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA, EE. UU.), recursos sobre recuperación y estilo de vida; Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), orientación para construir nuevas rutinas tras reducir el alcohol.

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